Wednesday, November 25, 2009

¡Muchas gracias!


Muchas gracias a todos los que habéis seguido este blog durante todo el año que he pasado en Singapur. Pero como todo tiene su fin, este blog echa el cierre. Seguiré escribiendo desde El blog de Xevi Miró Bruix. ¡Gracias!

Wednesday, October 14, 2009

Resumen de Singapur


Resumen: ha sido un año espectacular. No tengo palabras para describir lo feliz que he sido este año en Singapur. Ha sido una suerte poder vivir lo que he vivido. Si habéis seguido este blog os habréis dado cuenta de que no he parado. Y no parar no sólo significa viajar a las cuatro puntas del Sudeste Asiático. No parar significa hacer buenos amigos, conocer gente nueva cada día, ir a visitar exposiciones, hacer deporte, comer todo tipo de comidas...

El año empezó algo alborotado, con un piso que pillamos a toda prisa y que quizás debimos esperar un poco más a pillar otro mejor. Pero de todo se aprende, e igual que esto no me pasará otra vez, me permitió esperar un par de meses hasta que conocí a unos portugueses súper simpáticos con lo que me fui a vivir a Grange Road, una de las calles residenciales más acomodadas de Singapur. Y es aquí donde pasé los mejores momentos en Singapur.

El trabajo no fue nada del otro mundo. Las becas del ICEX son bastante poca cosa desde el punto de vista laboral. Pero desde el punto de vista económico están súper bien. Te permiten vivir desahogadamente en un país extranjero, viajando, saliendo e, incluso en mi caso, ahorrando algo de dinero. Como todo trabajo en esta vida, depende mucho del jefe que tengas. En la oficina tuvimos dos jefes diferentes. Uno tenía muchas ganas de hacer cosas y moverse mientras que el otro no las tenía tanto. ¡Cómo de importante es tener un jefe con el que te sientas a gusto! Y por suerte puede experimentar, aunque por poco tiempo, lo que es ir con ganas de trabajar a la oficina. Allí he conocido a algunos de mis mejores amigos en Singapur: Ana, con la que he viajado por todo Asia, Paula, la mejor secretaria y con la que a pesar de la diferencia de edad nos hablabamos de tú a tú y discutíamos todos los temas de actualidad, Leena, con la que conocí una familia singapurense por dentro y me descubrió partes de Singapur que no conocí, y Lisa, que siempre tenía una sonrisa que compartir con todos los de la oficina. No me quisiera olvidar de Heong, que ya dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo y el Consejero Portillo, un ejemplo de buen jefe y buena persona.

Pero no todo en la vida es el trabajo. Esa es la suerte de la vida en la ofi, que salíamos del trabajo cada día a las 5. Si no tenía plan o alguien con quien quedar, como el cine costaba menos de 4 euros, me iba para allá a ver el último éxito de la cartelera estadounidense o una película de culto japonesa. Los que hayan estado en Singapur sabrán que la vida está organizada a lo largo de los malls (centros comerciales) que han invadido la ciudad y que constituyen una red de comunicación subterránea dentro de la ciudad. Te metes en un mall y vas andando y andando, pasando de uno a otro, y llegas a casa!

Siempre comíamos en los food courts de cerca del trabajo (Fountain Food Terrace, Marina, Food Republic...) y siempre cenábamos por ahí. Cuando vivía en Lucky Tower (Grange Road), me enganché a Spize The Makan Place, un sitio en River Valley que me animaba en mis días de penas. Es lo bueno de Singapur, que podías salir a cenar por ahí y no gastarte más de 4 o 5€. ¡Así quién iba a cocinar en casa! Esto me ha permitido conocer cocinas de toda la zona, y si me tengo que quedar con alguna sería con la india (murtabaks, roti johns, pratas, briyanis), la japonesa (no sólo es sushi, sino pasta, cerdo, empanadillas, verduras, frituras) y la tailandesa. A esas tenemos que sumar la malaya, la coreana, la china, la vietnamita...

¿De los viajes qué más os puedo contar? Que me hacen feliz. Comer y viajar me hace feliz. Como decía Josep Pla el dinero no da la felicidad pero tampoco es un serio obstáculo. Y te ayuda en muchas cosas. He vivido un año sin estar pendiente de la cuenta corriente. Eso es peligroso si al final te tienes que volver a Madrid de desempleado :). He visitado muchos países (Singapur, Malasia, Indonesia, Camboya, Birmania, Vietnam, Laos, India, China y los territorios de Hong Kong y Macao) y todo esto, sin dinero, no hubiese sido posible. Y no es que hayamos viajado como ricos, que a excepción del viaje a Bali con Kay, siempre hemos ido de tiradillos. Pero el no tener que preocuparte por el dinero te hace ser una persona más feliz (¿suena materialista?). De estos viajes, si me tengo que quedar con uno, sería el de Bali para celebrar el cumple de Kay. Si Kay no existiese (difícil abstracción, pero hagamos un esfuerzo metafísico para obviar el viaje a Bali y a Bombay) diría que mis viajes preferidos han sido a Laos, Pekín y al norte de la India. Viajar te da culturilla y te hace crecer. Te hace conocer sitios que no creías posibles (playa de Koh Phi Phi), te hace redescubrir tu pasado (Bombay), te hace conocer realidad olvidadas (Laos) y te permite descubrir realidad tan distantes y distintas a las nuestras...

Nada de esto sería lo que ha sido si no hubiese conocido a la gordita de Kay. Tuvimos la maldición de prometernos visitar la India juntos, y ahí estábamos un par de meses más tarde (tened cuidado lo que decís lectores, que puede convertirse en verdad). Tuve el placer de tenerla en Singapur un par de veces, descubrir la isla con ella (y también la isla de Bali :P) y compartir todos estos buenísimos momentos con alguien como ella. No sólo me soporta y entiende que hay que querer a los frikis informáticos, sino que siempre tiene un sonrisa para las alegrías y un consuelo para las penas, un plan alternativo cuando parece que todo se derrumba y por primera vez me he dado cuenta que estoy con alguien mucho más inteligente que yo (y para mi sorpresa, no me molesta, sino que me gusta... este orgullo ya no es lo que era jaja). Sabemos que el futuro es largo, y que aunque ahora estemos lejos el uno del otro, el tiempo nos volverá a juntar.

Se que este resumen no será lo mismo si no hablo de la cantidad de gente que he conocido, la cantidad de sitios que he descubierto en Singapur o los sentimientos que vivir un año allí ha despertado en mi, pero tampoco quiero aburriros a todos. Os quería decir que no sabéis como voy a echar de menos este año y estas experiencias que tanto me han ayudado a madurar y a formarme. No, no soy el mismo que era cuando me fui de España hace un año. Por suerte todos nos movemos para adelante, y creo que este año me he movido al trote. Esperemos que, como mi sobrina Ana, mi vida siga al ritmo de la carrera.

Wednesday, September 23, 2009

Últimos días en Singapur (-6 días)

Cuando ya queda menos de una semana para volver a España, os cuento que estoy intentando volver a ver todo Singapur durante la última semana, algo no del todo fácil. Así, ayer saliendo del trabajo, me fui hacia Little India. De camino paré en la Biblioteca Nacional, un par de centros comerciales, y empecé a andar por Serangoon Road. ¡Qué pena me da irme! Little India ha sido una de mis zonas favoritas de Singapur, por sus ruidos, su caos, sus dobles filas, sus olores, sus músicas... Una visita a Little India no puede terminar sin una visita a Mustafa Centre, el Corte Inglés de los indios y musulmanes de Singapur.

Cené en el Banana Leaf de Race Course Road un delicioso arroz con pollo y verduras, y me fui hacia Harbour Front. Hace más de un año Kay me envió una imagen del puente de Henderson Waves por la noche, iluminado, y es una pena que he tardado tanto en ir a verlo, pero valió la pena. Anoche, en Henderson Waves, me alegré de haber estado todo este año en Singapur. Todo eran parejas, pero por suerte encontré el típico grupo de 3 indios solterones que me hizo no caer en la más profunda depresión. Una gran tarde/noche en Singapur.

Wednesday, August 26, 2009

Fin de semana

Con un poco de retraso voy a comentar lo que hice este fin de semana pasado. Como me tenía que quedar en Singapur decidí hacer de guiri por las partes de la isla que no había visitado.

El viernes estuvo muy entretenido. Gracias a Faz pudimos ir a ver la obra Fat Kids Too Hard To Kidnap. Saliendo de ahí me fui para casa de los becarios navarros, que habían organizado una quedada en casa con otros amigos españoles. Pero como unas copas en casa se nos quedaban cortas, nos fuimos a Mimolete, un sitio de moda en Singapur, para mover el esqueleto.

El sábado me desperté relativamente pronto para lo que había sido la noche anterior. Tras un buen desayuno me fui a la zona de Changi, donde visité la Capilla de Changi, un museo dedicado a todos los prisioneros de guerra tras la ocupación japonesa de Singapur durante la Segunda Guerra Mundial. Eso, el sol que hacía y el pateo que me metí hicieron que me fuese a dormir a las 8 de la tarde.

Y tras 12 horas de sueño me desperté el domingo a las 8 de la mañana. Eso me permitió irme de visita por Singapur. Primero empecé con el Sungei Buloh Wetlands Reserve, luego pasé al Club Hípico de Singapur donde vi unas cuantas carreras y luego al Kranji World Memorial. Muy buen circuito por la parte norte de Singapur. Si eso lo completamos con la quedada con los amigos para ver la F1 en Boat Quay esa noche y la cena en casa de Faz, hace de este fin de semana un magnífico fin de semana.

PD. No tengo fotos del finde... Me dejé la cámara en el trabajo.

Sungei Buloh Wetland Reserve


La reserva de Sungei Buloh es una zona protegida de Singapur, situada en la costa del estrecho de Johor, donde se encuentran más de 150 especies de pájaros. Pero no solo se ven pájaros aquí. En un momento, andando, vi un encuentro que me dejo frío: un mono encarando a un varano acuático (un lagarto MUY grande). Por suerte parece que cada uno iba a su aire, porque si hubiese pasado algo y sin cámara para registrarlo, nadie se lo hubiese creído jaja.

Pájaros, monos, lagartos, mariposas, e incluso cocodrilos. Esta es una zona muy desconocida de Singapur, con unos cáminos muy bien señalizados, unos guías muy interesantes y mucho que ofrecer al turista (o singapurese) intrépido que se adentre en la salvaje Singapur del norte.

Singapore Turf Club


¿Qué sería de Singapur sin las carreras de caballos? Lo que en España es La Quiniela, aquí son las apuestas de caballos. Los chinos se mueren por apostar, y como lo de jugar a los caballitos es legal, pues ahí ponen el dinero. Y aproveché el otro día para echarle un vistazo.

El Club Hípico de Singapur maneja el único hipódromo del país, y es donde se llevan a cabo todas las apuestas. Está dividido en una zona común, una zona con aire acondicionado y los palcos superiores. La entrada a la zona común, desde donde yo presencié las carreras, vale 3SGD, y te permite moverte por la zona baja del estadio, ver a los caballos antes de la carrera y la zona de pesaje.

Y madre mía como son las carreras. Divididas cada 30 minutos son el climax de las apuestas. La gente ve como viene y va el dinero, como los caballos se adelantan por la curva y como encaran la recta de meta. Al final, como siempre, más lágrimas que sonrisas. Una verdadera pena, porque el prototipo de persona que asiste a estas carreras es un hombre chino de clase media-baja. Buenísima experiancia :)

Kranji War Memorial


Tras haber visitado el día antes la Capilla de Changi, aproveché el domingo que estaba por la zona para visitar el Kranji War Memorial (Memorial de la Guerra en Kranji), cementerio donde están enterrados 4.500 soldados de los 24.000 muertos durante la ocupación japonesa de Singapur. Ubicado en la ladera de una colina este cementerio está súper bien conservado y tiene un aire de paz solamente perturbado este domindo por un grupo de indios jugando al cricket en una parcela cercana. Durante gran parte de la visita fui la única persona viva en el cementerio, lo que me dio bastante miedito. Un sitio para recordar a aquellos que lucharon contra la ocupación japonesa del Sudeste Asiático.

Museo y capilla de Changi


Uno de los periodos más oscuros de la historia reciente de Singapur es la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Para recordar las penurias de los prisioneros de guerra aliados de esa época, se ha acondicionado un espacio al lado de la cárcel de Changi (donde fueron encarcelados y que aún hoy sigue funcionando como cárcel), donde se reproduce una de las capillas que construyeron los prisioneros y se muestran numerosos objetos de la época.

Como cualquier museo que recuerde una guerra, se te pondrán los pelos de punta al ver lo que hicieron los japoneses con los presos, en su mayoría ingleses, australianos e indios. Una verdadera lección de historia para un periodo de la historia que ha marcado el siglo XX.

Friday, August 14, 2009

Visita a Bangkok


Aprovechando el Día Nacional de Singapur y que teníamos un fin de semana de 3 días, me llevé a mis padres a Bangkok. Creo que es una ciudad que ellos solos no hubieran visitado y creía que tras mis dos visitas podría hacer de buen guía por los principales monumentos.

Ir de vacaciones con mis padres no es ir de vacaciones para mucha gente. Tienen la curiosa costumbre de levantarse a las 8 cada mañana, caminar una docena de kilómetros por las calles de la ciudad en cuestión, desayunar mucho y comer poco. Las guías están para seguirlas, y pobre del restaurante que esté en la guía y haya cerrado antes de que lo visitemos, porque se ganará una retaila de maldiciones por parte de mi padre.

A Bangkok llegamos el viernes por la noche, tras un buen vuelo con Air Asia, que nos hizo viajar en un avión bastante viejo (cuando normalmente son siempre nuevos). El hotel en el que nos quedábamos, el Le Fenix de la cadena Accor, estaba situado en Sukhumvit, en la bocacalle número 11, muy cerca de la zona comercial. Nos fuimos a dormir pronto, sabiendo lo que nos esperaba a la mañana siguiente.

El sábado despertamos pronto, y tras desayunar en el hotel, nos fuimos en taxi hacia el Gran Palacio. Este complejo de arquitectura tailandesa y romántica, se empezó a construir en 1782 y fue la residencia real hasta 1946. Por suerte coincidimos con una visita guiada, que nos llevó por los principales templos del complejo y nos contaron parte de la historia de los edificios. Saliendo del palacio, y cruzando una calle, está el templo de Wat Pho, que alberga una de las mayores imágenes de buda (en postura reclinada y con 46 metros de longitud) y ocupa más de 80.000 metros cuadrados. Este es uno de mis templos favoritos y no nos decepcionó.

Como os he dicho, mis padres son caminantes, así que lo que otra gente haría en taxi, nosotros anduvimos hasta Khao San Road. Esta calle es el centro mochilero de Bangkok, y es una mezcla curiosa de bares, restaurantes baratos, tienduchas, hostales y puestecillos donde te venden desde un carnet de conducir español hasta una película porno. Aquí pudimos disfrutar de nuestro primer pad thai y de una cerveza Singha bien fría. No nos entretuvimos demasiado, porque al día aún le quedaban bastantes horas, y nos fuimos al mercado de Chatuchak a pasar la tarde. Este mercado, el más grande del mundo al aire libre, tiene todo lo que te puedas imaginar, y ahí es donde me compré mis nuevas zapatillas Tiger marrones (copiando a Kay!). Volvimos al hotel y Santi y yo decidimos que teníamos dos misiones para completar el día. La primera era hacernos un traje, y aunque fue algo complicado, conseguimos solventarla en menos de una hora. La segunda era darnos un masaje, y tras encontrar un sitio correcto, nos relajamos durante una hora.

Uy, que no se me olvide. Este día era el cumple de mi padre. Por eso, nos fuimos a cenar a un restaurante bastante bien puesto, en Sukhumvit 11, que se llama Zanzibar. Luces tenues, mucha vegetación y música en directo para disfrutar de comida local, aunque yo opté por una pizza :). Vuelta al hotel, tras un día largo y completo.

Mi madre dijo que le apetecía ver un mercado flotante, por lo que llegamos al hotel y preguntamos. Nos dijeron que sí, que era posible, y que saldríamos al día siguiente a las 6:30 hacia el mercado. No sabeis lo contentos que estaban mis padres de empezar el día tan temprano... La furgoneta estaba compuesta de un conductor, un guía parlanchín, y turistas de india, estados unidos y españa. Fuimos hasta el mercado flotante, y tras hacer el primer trozo en barca grande, nos dejaron en la zona para que hiciesemos un poco nuestra vida. Nos alquilamos una barca a remos, conducida por una tailandesa de 250 años, y nos llevó por toda la zona. El mercado, que es puramente turístico, es una buena experiencia. Me gustó. Almorzamos algo (unas frutas y unos noodles) y nos montamos en la furgoneta.

Nosotros pensábamos que la excursión era solamente el mercado flotante, pero nos dimos cuenta que también nos llevarían a montar en elefante y a ver una granja de cobras!! Lo del elefante nos hizo mucha ilusión (al menos a mi) y me monté en el segundo elefante con mi primo (el primero era para los padres). Nos tocó un conductor de elefantes super enrollado, porque a mitad de camino por la selva tailandesa me dijo: "¿Quieres llevarlo?". Y se bajo, me pidio la camara y me empezó a hacer un reportaje llevando el elefante. Super majo. Luego cambiamos de conductor y llevó Santi el elefante.

La granja de cobras fue otra historia. Solo entraron al espectáculo mi madre y mi primo, y dicen que fue todo un show. Parece ser que cogían cobras con la boca, que las daban vueltas, que las pasaban por el público, que una serpiente mordió a uno de los domadores... De vuelta hacia Bangkok paramos en una fábrica real de muebles de madera horteras e impresionantes. Ya en Bangkok fuimos a los centros comerciales a pasar la tarde. Comimos en uno de ellos y anduvimos de vuelta al hotel. Nos tomamos la tarde de relax, usamos la piscina del hotel, miramos el internet en un ciber de la zona y cenamos en el buffet del Westin Hotel.

El lunes ya era el último día en Bangkok, y aún nos quedaban unas cuantas cosas por ver. Por la mañana fuimos hacia la casa de Jim Thompson, un empresario estadounidense que en los años 50 empezó un prospero negocio de seda en Tailandia y se "construyó" una casa en Bangkok con 5 casas que compró por Tailandia. Muy bonito y un buen tour que nos dieron por dentro. Y para acabar el día antes de volver hacia el hotel y salir al aeropuerto fuimos a la mansión Vimanmek, antigua residencia real de estilo colonial. Muy bonita pero con una seguridad estupida que no te deja entrar ni con móviles ni con cámaras al recinto.

Volvimos al hotel, recogimos los trajes que nos habíamos hecho y nos fuimos al aeropuerto de vuelta a Singapur. Gran fin de semana. Mas fotos en estos enlaces:

Álbum de Bangkok.
Álbum de los elefantes.
Álbum del mercado flotante.

Summer Pavilion en el Ritz Carlton


Para celebrar el aniversario de bodas de mis padres mientras estaban en Singapur decidimos ir a un restaurante chino. Tras mucho buscar por internet y preguntar a amigos locales, nos decantamos por el Summer Pavilion del Ritz Carlton de Singapur.

Llegamos en taxi al hotel, y lo primero que uno ve es una gran recepción. Tras pasar por una tienda (íbamos un poco perdidos) llegamos al Summer Pavilion, que se encuentra detrás del gran hall de la entrada. Lo primero que pudimos comprobar es que el servicio del restaurante era buenísimo, y que desde un primer momento estuvieron muy atentos.

Por desgracia nos tocó una mesa de chillones bebedores al lado. Y el problema es que sólo tenían la mitad del restaurante abierto, porque aunque pedimos que nos cambiasen de mesa, los chillones estaban en medio del restautante, por lo que te pusieses donde te pusieses los tendrías casi gritando en la oreja. Creo que los restaurantes están para comer tranquilamente, y si lo único que quieres es beber, por favor, vete a un bar (que los hay muy buenos en Singapur).


Por suerte nos tocó un grandísimo camarero que nos ayudo a componer un delicioso menú. Empezamos con un pato pequinés, que nos lo sirvieron en rollitos perfectamente preparados. Luego seguimos con una sopa de aleta de tiburón dentro de un coco. Mi padre tenía poco hambre, por lo que decidió que sólo íbamos a pedir 2 y las íbamos a compartir entre los 4 :D. Tras eso vino el pescado, que era un pez local con hierbas. Luego un trozo de ternera a la plancha con especies, y para acabar unos deliciosos noodles (tal vez los mejores que he tomado desde que llegué a Singapur).

Para beber yo empecé con un te verde y seguimos con agua (¡importada de Italia!) y un vino australiano. Un gran local, con una buena comida, un muy buen servicio y unos capullos gritando al lado que les podrían haber enviado fuera del restaurante.